En estos tiempos modernos en que los paneles de los aviones se llenan de tecnología que nace, crece, se reproduce y muere, aún no se ha encontrado un sustituto a la brújula. El primer instrumento de navegación inventado por el hombre es sencillo como un botijo, ligero, fiable y seguirá funcionando si las pantallas se vuelven negras por falta de energía o exceso de virus versión 2.4.

Naturalmente, el progreso es imparable y la tecnología facilita mucho las cosas. Su uso correcto nos da posibilidades antes inimaginables pero no hemos de olvidar que Murphy no hace nunca vacaciones y si algo puede fallar, fallará. Si esto sucede en vuelo, la brújula será lo bastante inteligente como para no perder los nervios y continuar proporcionando información. Así que, como pilotos, no sólo debemos aprender a manejar las nuevas tecnologías sino que también hemos de seguir sacando punta a nuestras habilidades básicas. No olvidemos que, según el reglamento, la brújula es uno de los instrumentos mínimos imprescindibles a bordo del avión. En esta entrada veremos como es una brújula y como funciona, hablaremos de sus errores inherentes y aprenderemos como debe ser instalada y compensada.